miércoles, 25 de marzo de 2015

Una Efímera Mota de Luz

Valencia, 17 - 08- 2014 

Y allí estaba el, ahogando el tormento de sus pensamientos en un silencio sepulcral, no entiende del todo que está pasando, el pasado y el presente se entre mezclan, tanto que no sabe si la noche es eterna o si el alba acaricia con su brisa su recién nacida resignación. Despierta, no porque desea hacerlo, su humanidad se lo exige. Sí pudiera decidir su futuro escogería vivir en sus sueños, el presente no aguarda nada para él y el futuro es una fantasía con traje de esperanza que aparece para sacarlo cada día de su cama. Tiene meses intentándolo pero sus vanos esfuerzos son tan repetidos como inútiles. 

Finalmente algo se levanta de esa cama, no se sabe realmente que decide partir y quien se queda, solo se ve desde el rincón como una figura se desprende de la otra. La habitación se inunda del hedor propio de la hipocresía humana, dentro de la cama queda una mota de luz blanca, tímida y titilante. Ha comprendido mejor que nadie que el mundo en el que vive no tiene espacio para él, es un desafío inmenso su existencia, todo aquel que se topa con el desea extinguirlo pues les recuerda todo aquello que han perdido; además él vive feliz en su cama, un mundo nuevo que parece mas prometedor que el anterior. Cuando la figura finalmente decide salir, el queda solo y por fin se siente libre y pleno, no tiene limitaciones morales ni terrenales pues él está más allá de todo lo conocido en su interior gurda la simpleza y la inocencia de quien nunca ha sido herido. Este colchón individual es tan grande que abarca todo su mundo y le permite soñar con cosas que nadie comprendería. Se desdobla y se reinventa tantas veces como le plazca, siente vive y ama cada instante de su libertad porque sabe que es tan efímera como su existencia.

Repasa en su mente una y otra vez la forma de convencer a la figura de dejarla salir, aun cuando es feliz saltando los montes que forma el edredón de rayas un deseo masoquista aflora cada tanto, impulsando la idea de dejar su mundo y salir a ese que llaman real. Se pregunta si existen otros como el, si hay alguien viviendo en un sofá, en una mesa o dentro de un baño, no puede resignarse a la idea de estar condenado a la soledad y es que el resignarse o sentirse perdido no está en su esencia esos sentimientos son propios de la figura no dé el. Un pasado constante que reaparece a pedazos, los latigazos de la realidad azotando la espalda de la esperanza, el recuerdo inamovible de lo perdido que extingue la llama del olvido. Todo eso pasa frente a el, son los barrotes de su prisión. Su celador sabe muy bien cómo mantenerlo contento, le brindó un mundo solo para él y en él vive feliz, pero ¿cómo puede una rayo de luz destinado a la plenitud vivir feliz en la soledad? Lo que se ha creado para estar unido a algo no puede existir en la soledad, no porque necesite que alguien lo defina, es que necesita compartirse con alguien más vivir lo divino del contacto de dos seres inocentes y puros, no es un mero capricho simplemente para eso fue creado y allí está la fuente de su sufrimiento. Las horas pasan escurriéndose por las paredes perfectas e inmaculadamente blancas, no sabe cuánto tiempo ha pasado solo escucha los pasos de algo que se acerca. 

La figura entra con su cotidiano escándalo, hoy como siempre no fue un buen día aunque hace el mayor de los esfuerzos para que el resto no lo note, pero aquí en su cama nada puede esconder. Su silencio acostumbrado inunda los pisos fríos de la habitación, la mota se esconde entre los pliegues del edredón, esperando para hacer su entrada. La figura luce cansada de cargar con una alegría ajena, una sonrisa alquilada a la mentira que le permite por ahora vivir sin dar demasiadas explicaciones al mundo el cual no sospecha que solo es la parte de alguien que alguna vez existió, recorre sin sentido los espacios vacíos de la habitación como esperando encontrar algo que no está seguro de haber perdido, agotado de tanto absurdo y contradicciones se recuesta en su cama que lo espera como amante ansiosa para unirse a él por unas cuantas horas. La figura duerme, sereno como de costumbre, luce tan distinto cuando no pretense sentir algo que no sabe sentir, tan pacifico sincero y efímero como un diente de león en el campo, de un respiro rompe con las cadenas que lo atan y los fragmentos del diente león vuelan ahora con el viento, algo dentro de él despierta aun cuando para el mundo el sigue en su letargo. 

Como todas las noches saca su típico escobillón verde, si, verde el color de la esperanza, limpia un poco la entrada de su mente, barre suave pero firmemente todos los restos de su día, lo que hace horas lo atormentaba parece ahora tan burdo que el simple vaivén de un escobillón los hace desaparecer. Enciende el candelabro de la entrada con sus velas perfumadas en canela y abre las puertas de par en par. Una brisa rápida y fría queda con el paso apresurado del consiente que sale corriendo al ver las la luz de las puertas abiertas por un rato deja su despreciada labor, el subconsciente ahora reina en este lugar. La mota sabe que ha llegado su momento es ahora o nunca, siente eso todas las noches pero esta noche es diferente hoy tenía que suceder algo. La figura desde aquí ya no es tan oscura, caen en el piso recién barrido las capas y armaduras que le dan ese característico tono lúgubre.

Por primera vez ve la forma real de la figura casi tan brillante como el pero tan frágil como el cristal fino. Algo lo atrae y no sabe bien que es, será el día en el que por fin salga libre? Están tan cerca el uno del otro que por un instante parecen uno, ya nada importa al fin podría ser libre y feliz encontrar a otros como el, sentir el roce sincero del amor tocando a su puerta. Está en el cielo y no piensa dejarlo jamás hace años que no tiene tanto control sobre nada y esta era su hora de brillar. Sin más señal que la luz entrando por la ventada del frente despuntan las luces del alba sacudiendo todo el lugar, ya era tarde y el abrigo de la noche estaba por terminarse. Las puertas de un tirón se cierran y lo encierran en ese mundo nuevo y desconocido, siente miedo y desesperación al ver como la figura toma del suelo sus capas y las viste con una naturalidad nauseabunda, por segunda vez aquella mota siente dolor. Las velas se apagan y lo condenan a una oscuridad asfixiante, la conciencia irrumpe en el silencio y toma el control de todo. 

 Él se esconde y pretende minimizar su propia existencia solo así tendría alguna oportunidad de sobrevivir. Entonces la figura por fin despierta, se levanta de su cama fría y rebusca entre las sábanas a la mota, siente un alivio nostálgico al no encontrarlo, piensa que por fin se ha dado por vencido y por ello dejo de existir. Hace su rutina como siempre sin ninguna preocupación, mientras que la mota que ahora vive en su mente comprende que nunca será libre y que está condenada a vivir solo en sueños en donde sin quererlo va a atormentarlo por siempre al mostrarle las maravillas perdidas por el miedo al fracaso y al dolor idílico que genera el amor cuando no es correspondido.

domingo, 15 de marzo de 2015

¿La Belleza del Orden o el Orden de lo Bello?

La belleza como concepción filosófica la hemos asociado a distintas maneras y estándares de apreciación, nos limitamos a pensar en la belleza física pero existe un algo un tanto metafísico y abstracto que nos delimita si algo es bello o no lo es. Primero que nada tenemos que tener en claro una interrogante ¿es esencialmente lo bello  lo contrario de lo feo?, puede parecer bastante obvia la respuesta pero si tenemos en claro que existe algo que es la antítesis de lo que queremos definir, todo resulta mas claro. Entonces podríamos decir ¿que lo que no es feo, es bello? o ¿lo que no es bello entonces es feo?

Reflexionando un poco sobre todas estas cuestiones he podido llegar a una idea mas o menos clara, los seres humanos independientemente de la cultura a la cual pertenezca o al periodo de la historia tenemos grados de belleza, una serie de escalones que nos determinan la cantidad de belleza de ese algo que intentamos definir, entonces es una locura decir que lo que no es bello es necesariamente feo, pues como en la vida nada es totalmente absoluto, no todo es negro o blanco, existen los grises.

Bien entonces basado en este pensamiento, lo que consideramos bellisimo o belleza absoluta es aquello que se acerca mas a nuestro ideal de belleza el cual es obtenido por medio de la razón y el pensamiento en respuesta a lo abstracto que representa este ideal. A medida que ese algo al que le intentamos atribuir la característica de bello se aleja del ideal automáticamente va descendiendo en esa escala hasta que por simple lógica ubicamos  algo que no es bello sino feo.

En contraposición a Socrates, no pienso que la belleza represente lo útil o lo bueno pues lo que me es bello no siempre tiene una utilidad, el sentido practico de las cosas es sin duda una característica fundamental pero no me define en si su belleza. Ademas esta concepción socratica no permite entonces una graduación de la belleza pues algo me es o no es útil, no existen medias tintas.

Como he explicado la belleza reside en ese ideal o mundo de las ideas planteando por Platon, teoría a la cual me apego para desarrollar una propia, este mundo de las ideas es perfecto abstracto y ordenado, y he aquí en donde encontré lo que para mi es el concepto de belleza y no es mas que el orden mismo que plante este mundo metafísico. Todos sin importar el lugar del mundo en donde te encuentres ni a la cultura a la cual pertenezcas, tenemos un orden preconcebido en nuestra mente, como diría Levi Strauss, una estructura común, este orden nos delimita entonces lo que consideramos bello o no. La naturaleza es perfecta  y es perfecta porque tiene un orden ideal que deriva del propio ordenamiento que su existencia presupone, es el resultado de millones de años de evolución y adaptación, este orden es entonces el que maravillo a los que defienden la teoría de la mimesis. Antiguamente atribuíamos este orden perfecto a Dios, por lo cual muchos pensadores hacen una simbiosis entre Dios y la belleza, concepto que no comparto porque la figura de lo que denominamos Dios es tan abstracta como compleja así que no podemos pretender volver objetivo lo abstracto o partir de lo abstracto para definir lo objetivo.

Esta teoría que construyo desde el mas absoluto empirismo la pude constatar gracias a un evento fortuito y personal, resulta pues que debíamos cantar el himno de la universidad Arturo Michelena a cuatro voces, esta pieza tiene la particularidad de que cada voz no parece tener una lógica melódica reconocible y parece un caos cuando es estudiado por separado. Este hecho hizo que todos los presentes que debíamos cantar la pieza pensáramos "Este Himno es Feo", entonces me pregunte: Por que consideramos TODOS que es feo? que elemento me determino que esto no es bello?

La respuesta llego a mi después de meditar sobre ello con tranquilidad, y es algo tan sencillo que al verlo por separado no encontrábamos un orden lógico para la melodía, esta se alejaba por mucho de lo que teníamos todos concebidos en nuestros ideales como algo con sentido y ordenado, es decir esta muy distante de nuestro mundo de las ideas, como diría Platon. A medida que la pieza se fue montando y cada uno pudo entender como las 4 voces al ser ejecutadas presentaban un orden lógico y melódico el concepto de fealdad fue mutando, la pieza se fue acercando cada vez mas a el ideal de belleza común de todos los presentes hasta tal punto que TODOS comenzamos a ver al himno como algo bello o por lo menos con mas resplandores de belleza que el principio. 

En conclusión puedo decir que la belleza no es mas que el adjetivo que le damos al orden, el orden que reside inmutablemente en el mundo de las ideas o como yo lo defino: el pensamiento abstracto e inconsciente, si bien es cierto que cada cultura tienes sus propios estándares de belleza, pero todos tienen el punto común de orden lógico, metafísico e ideal que explica entonces su concepto de belleza. 






jueves, 12 de marzo de 2015

Carta a una Mujer Inexistente

Valencia, 15 - 08- 2014


Es extraño escribir a un lector inexistente, quizás es por eso que esto no tiene forma de carta, pero es inevitable querer despedirme de la misma artística manera en la que te creé. Te desdibuje en penumbra, tal cual como te había esperado. De entre todas las voces que eran ruido, la tuya era una melodía triste y ahogada en el tiempo.


¿Por qué me intriga tu existencia? No lo sé, te observo al igual que un cuadro de Frida, ácido, triste y con un toque de dulzura, me deleito entre tus muchas contradicciones, no importa cual humana acción emane de tu mortalidad, desde mi mundo te dibujo cada uno de tus movimientos con la delicadeza de una fría brisa de invierno.


Ese fue el principio del infierno, pero es un suplicio que acepte con gusto, porque bien sabía que el paraíso en donde vivo tiene la consistencia liviana y volátil del helio. Poco a poco te fui creando, lejana y misteriosa. Cambie todo aquello que te llenaba de sombra lo pintaba con luces violetas que matizaban los duros rasgos de tu historia. Me sentía el pintor de mis fantasías aunque bien sabes que la pintura no es lo mío, contigo todo fluyo tan natural como la muerte misma, que aunque quisiéramos detenerla inevitablemente sucede.


Por un segundo pensé estabas lista, así perfectamente humana y equivoca. Olvide entonces que estábamos en mundos distintos y que yo había pintado la obra maestra de la que ahora me sentía el dueño sin yo haber pedido permiso alguno. Siempre me he preguntado el porqué de las cosas, no sé qué me lleva a hacerlo, debe ser el mismo impulso que me hizo crearte, ese con el que logre darle forma a tu mirada, llena de inocencia pero amordazada y atada de manos por un alma que siente que debe ser antagónica con ella misma. Pero contigo fue distinto simplemente disfrute la experiencia de tenerte sin más limitaciones que mi propia rigidez de pensamiento.


Por un momento fuimos uno solo, tan juntos que no sabía dónde terminaban tus trazos y comenzaban los míos, esa sensación de estar en el cielo y volver de un golpe a la vida con el único fin de poder comprender que podía volver allí las veces que quisiera, siempre y cuando soportará lo efímero de tus pigmentos. No pensé nunca en el tiempo, simplemente no lo necesitábamos estábamos por encima de todo lo que conocía, pero el fantasma de la realidad asechaba en el rincón oscuro del fondo, justo a donde no llega la luz de la ventana que llamamos corazón.


Nos cazaba y yo la sentía moverse entre las sombras, como serpiente se deslizaba en el piso, abriendo paso entre mis inseguridades, cortando de un tajo cualquier indicio de esperanza y cauterizando a su paso toda posibilidad de repetir esta divina experiencia que solo puede sentir un ser herido que vuelve al ruedo con la fe de repuesto que guardo en el centro de su razón. No es de extrañarte que sucediera, de hecho ocurrió así, de repente...como suceden las mayorías de las tragedias humanas, un buen día el disolvente de la realidad se llevó los colores de tu rostro escurriendo el violeta por el suelo concurrido de la cotidianidad, el olor del óleo se mezcló con el oxígeno vital de ese mundo, un aire tan común y mundano que asquea los matices de tus voz.


Recordé entonces que yo también soy oxígeno, aire común y mundano el mismo que respira el perro que mira con lastima la muerte del alma de un artista al ver como su obra se disuelve en el agua. Así termine aquí, adorando mi creación, el pintor que ama más a su obra que a su musa está condenado al sufrimiento. El universo me maldijo con una musa caprichosa y aprensiva, cuando llega su luz me inspira y me lleva a mundos irreales en donde pude dibujarte pero al irse como ladrón furtivo arranca a pedazos todo aquello que ha creado. Quisiera encontrar consuelo en tu muerte, el consuelo humano frente a las cosas que no tienen más remedio que terminar, solo así me resignaría a pensar que estas en un lugar mejor y que en algún plano nos encontraremos de nuevo, pero ¿cómo muere algo que no existe? He allí el peor de mis males, algo tan divino que venció a la muerte.




Somos lo que Somos

Todos en algún punto de nuestra vida nos hemos preguntado quienes somos, en que somos buenos o cual es mi misión en la vida. Todas estas preguntas pueden ser respondidas desde muchos puntos de vistas, el mas positivista puede decir que soy un ser humano cuya misión es crecer y reproducirme para perpetuar la especie y finalmente morir. Otros religiosos dirán, soy hijo de Dios y el me ha dado una misión que aun desconozco pero que se que en algún momento cumpliré según su voluntad.

Ahora bien mi reflexión no va por ese camino, mi inquietud nace desde el momento que descubrí que soy un pensador y maestro nato, siempre lo he sabido pero hice grandes esfuerzos para negar esa realidad. Cuando pensamos en auto-aceptación muchos piensan que solo abarca el aspecto físico o el relacionado con la orientación sexual, pero para mi esta auto-aceptación abarca cada aspecto de nuestra vida, porque cuando aceptamos que somos y que nos gusta sin juzgar porque lo hace o sometiendo estos deseos a juicios de valor seremos finalmente libres para hacer con nuestras vidas lo que queramos.

A los 16 anos la sociedad y el sistema educativo me dijo que estaba preparado para tomar una de las mayores decisiones que se pueden tomar en la vida, decidir a que voy a dedicar los aproximadamente 60 o 70 años que me quedan por vivir. Desde que tengo memoria siempre he sido estudiosos, teniendo facilidad para entender y analizar ideas, comunicarlas y hacerlas entendibles, esta habilidad y el consejo de familiares me llevo a pensar que la abogacía era la mejor profesión para mi.


En mi vida universitaria hice grandes esfuerzos por comprender todo lo que se me ensenaba y nunca me vi en el plano practico, siempre teorizaba de mas, en ese momento no era  consciente de ello pero ahora comprendo que el pensamiento complejo nunca me fue ajeno y que la reflexión y comprensión de ideas siempre ha sido lo que mas me ha interesado, tengo una especie de curiosidad filosófica por comprender intelectualmente el mundo y el derecho me permitió conocer el mundo desde una nueva perspectiva. Cuando finalmente termino mi carrera me doy cuenta que esos conocimientos no son prácticos, el mundo en donde vivo esta hecho para la practicidad y no para el cuestionamiento de ideas.

Afortunadamente, descubro la música y comienzo a estudiarla cada vez mas y dedicando mucho mas tiempo del que yo esperaba, hacia grandes esfuerzos para comprender y explicar como funcionaba la voz, porque el cantar es lo que mas inquietud me generaba. Cuando decido estudiar formalmente Artes el mundo me llena con cuestionamientos como: '¿Estas Seguro?, ¿Como vas a vivir de eso?, ¿Te quieres morir de hambre?, en este país Como se te ocurre estudiar Artes? entra entonces mi pensamiento en crisis y me debato entre seguir negando lo que soy y así tener una vida insatisfecha pero estable o arriesgarme y aceptar quien soy a pesar de que no tenga asegurada una estabilidad económica

Lamentablemente la situación actual del país en donde vivimos hace que ningún profesional tenga la estabilidad económica asegurada, no niego que unas profesiones tienen mas probabilidades que otras de dar una calidad de vida mayor, pero ninguna te lo asegura al 100%

Pues bien señores, hoy puedo decir sin temor a equivocarme que el estudiar arte fue la mejor desicion que pude haber tomado, y esto no responde a si soy talentoso en la música o si tengo un don innato para las artes, es simplemente porque eso soy, no puedo negar que me gusta aprender cosas nuevas, que tengo una necesidad casi patológica de enseñar lo que se a otros; desde mi arte puedo cuestionarme todo lo que puedo o no saber, ademas que puedo comunicar esos pensamientos a todo aquel que este presto a escucharme. 

Mi reflexión final va dirigida a lo siguiente: es inútil negar que somos, quizás socialmente sea mejor visto ser un doctor que un artista o profesor, pero si naciste para ser artista morirás siendo artista así te empeñes en negarlo, nunca vendas tu propia felicidad por un estatus o una posición económica, porque negar lo que somos es el camino mas corto hacia el sufrimiento humano.


lunes, 2 de marzo de 2015

De como llegue aqui


A lo largo de mis 23 años, han sido muchas las dudas e inquietudes que me han surgido, algunas han sido satisfactoriamente contestadas y algunas han quedado huérfanas y abandonadas en algún rincón de mis memorias.

Nunca he sido fanático de las redes sociales a pesar de ser joven y estar familiarizado con las nuevas tecnologías, pero justo cuando mi vida entra en lo que puedo considerar una de las mayores crisis que he podido experimentar encuentro este espacio en donde puedo dejar constancia de todos aquellos pensamientos que cruzan mi cabeza y que permanecen allí por un largo tiempo. Muchas veces he querido hablar de estos temas con alguien, comenzar un debate, que intenten convencerme de nuevos ideales y que mis ideas entren en crisis, pero lamentablemente estos espacios están cada vez mas reducidos.

Vivimos en una época donde la inmediatez es reinante y profundizar sobre las cosas parece ser un esfuerzo inútil, muchas veces este esfuerzo es visto como un gesto prepotente, es por ello que comienza a gestarse en mi cabeza la idea de crear un espacio libre en donde cualquiera pueda contrariar mis ideas, congeniar con ellas o simplemente crear un nuevo análisis. Este espacio es libre  y no pretendo en ningún momento obligar a ver mi mundo desde mi perspectiva, todo lo contrario mis grandes crisis y por tanto mis mayores evoluciones filosóficas han surgido de la confrontación de ideas que para ese momento eran totalmente distintas a lo que yo pensaba.

Quizás el hecho estudiar las artes fue el detonante de esta idea, el comenzar a ver el arte desde una nueva perspectiva mucho mas científica y filosófica hace que mi pensamiento entre de nuevo en una crisis y en consecuencia una necesidad casi incontrolable por entender todo lo que me rodea desde ese nuevo enfoque.

En conclusión hoy nace para mi lo que espero se convierta en el desahogo de muchas reflexiones, creyendo fielmente en que si no nos cuestionamos constantemente nuestros pensamientos nunca podremos estar completamente seguro de la credibilidad de los mismos.